CHINA EN SILLA DE RUEDAS (parte 1)

China es un país enorme y las generalizaciones pierden aquí el poco sentido que ya de por sí tienen. Viajar por ella con silla de ruedas es muy complicado si sales de las grandes ciudades y complicado a secas si te mueves en ellas. Yo la visité con la ayuda de Manuel, mi marido, mi handbike (en mi caso una Batec mobility) y las manos que fuéramos fichando por el camino (conductores, guías, espontáneos…)
Como siempre, yo te cuento lo que he hecho y cómo y con ello espero poder ayudarte a planificar tu viaje si es un destino que te llama. Si no te llama de verdad te recomiendo que le eches un vistazo. China no te dejará indiferente.
Lo primero, el viaje lo organizamos con la agencia Odynovo tours https://es.odynovotours.com . En concreto Liang (Rocky) nos ayudó muchísimo a lo largo de todo el proceso y una vez allí solucionaron rápidamente los pocos inconvenientes que surgieron. Fue suya la idea de que el guía que tuviéramos en cada ciudad desde la que tomábamos un vuelo fuera con nosotros al aeropuerto a ayudarnos en el proceso de facturación. Y eso nos hizo la vida mucho más fácil. De hecho, resultó ser LA IDEA.
Porque, esto es IMPORTANTE, si viajas por China con una silla eléctrica puedes moverte en tren-bala sin problema. Pero si tu silla es manual y le acoplas una handbike, como es mi caso, o si viajas con scooter, NO es posible meter en el tren una batería de más de 100Kw/h de potencia, que todas sobrepasan. Nosotros buscamos la manera, preguntamos, lo solicitamos, nos quejamos, nos informamos, volvimos a preguntar y a pedir (antes de viajar) y no hubo forma. Tenemos una amiga a la que, por ese motivo, no dejaron coger un tren a pesar de tener ya un billete comprado y presentarse con él en la estación. Por eso nosotros decidimos tomar 4 vuelos internos.

De manera informal, aquí tienes el cartel de información sobre vehículos permitidos y prohibidos en el Templo del Cielo en Beijing. Más o menos esto es lo que rige en el acceso al tren. En el templo al final pude pasar con un acompañante de seguridad, en el tren son muy estrictos y no hay manera.
En China no hablan apenas inglés, ni siquiera en los AEROPUERTOS, por eso contar con ayuda local a la hora de facturar la silla y la handbike fue crucial. En cada aeropuerto aparecieron distintos problemas y la gestión de viajar con batería y silla era diferente. La barrera idiomática aquí se acusa mucho más con todas las “peculiaridades” que presentamos los silleros al viajar. Te pongo unos ejemplos de problemas que nos han planteado en aeropuertos:
- Nos dicen que hay que separar silla de handbike. No lo hacemos nuca. Siempre hemos dicho que es imposible. Por mucho que insistan. Esto lo conseguimos.
- La silla+handbike no entra por la puerta de equipajes. Se consiguió.
- La silla+handbike no cabe en la cinta de equipajes. Se consiguió.
- Nos dicen que hay que inmovilizar el manillar de la handbike (pero entonces no pueden conducirla porque no gira), vale, pues entonces no hay que inmovilizar el manillar.
- En un aeropuerto nuestro guía-traductor estampó su huella dactilar en unos papeles. Aún no sabemos por qué. Nunca más pasó.
En los vuelos internos es también importante el tema de la asistencia. Te suben en una silla propia del aeropuerto, te acercan a la puerta del avión y te preguntan qué hacer para que puedas llegar a tu asiento. Ha sido Manuel, ayudado de la persona de asistencia y/o el personal de vuelo, quien me ha pasado de la silla de aeropuerto a la de cabina y quien me ayudó a pasar a los asientos. No saben qué hacer contigo y no ponen los medios porque en mi caso una sola persona de apoyo no es suficiente y nunca vino nadie más.

Así, hablando de movilidad en general, esto es lo que me he encontrado allí por donde he pasado:
- Las aceras están bien y normalmente tienen rebajes, pero:
- A veces los rebajes están bloqueados por un coche aparcado, o por motos o bicis.
- A veces las mismas aceras están complicadas por todas las motos y bicis aparcadas en ellas
- Para evitar el paso de motos en zonas peatonales hay bolardos o barreras que tampoco permiten el paso a sillas de ruedas. Si hay suerte, sobre todo en sitios pequeños, puede que alguien te las abra o retire, pero no es lo más habitual.
- En muchas ciudades hay vallas que separan las aceras de las calzadas y en las medianas de las avenidas, y solo se pueden cruzar por pasos subterráneos con escaleras. Puedes encontrar también esas barreras en los pasos de cebra. Yo me lie la manta a la cabeza y en ocasiones usé el carril moto-bici de las calzadas para cruzarlas. Conducen tranquilos y no pitan o hacen barbaridades para pasarte, pero no deja de ser meterte en una calzada.
- En Beijing hay personas con chalecos en los cruces importantes que, si no puedes pasar por el paso subterráneo, pueden ayudarte a cruzar por la superficie, como siempre, usando el carril bici-moto.
- Las entradas a tiendas y restaurantes normalmente tienen escalones.
- El transporte público esta vez no lo he utilizado.

El viaje lo hemos hecho con vehículo privado y conductor. Hemos utilizado también los Didis (los VTC de Beijing) sin problema. Yo me sentaba delante y Manuel metía la handbike en el maletero y mi silla plegada en el asiento trasero con él. Los conductores se sorprendían (pero no tanto como para bajarse del coche) y le dejaban hacer. Como aquí, funcionan con aplicación.
Como siempre, hay que asegurarse mucho de que las habitaciones de los hoteles son accesibles a sillas de ruedas y además utilizables por sus usuarios. Yo he encontrado los problemas usuales: rampas imposibles, lavabos altos y sin hueco para las piernas, alfombras… Para ducharme normalmente pido una silla de plástico, de las de terraza y allí ha sido prácticamente imposible encontrarla. En China normalmente se usan taburetes bajos. Pero no me quejo, se ha dado bastante bien.
He observado que en China, en general, si pides ayuda te la dan sin problema, pero sólo te dan lo que pides y si lo pides, no se ofrecen a nada que no hayas solicitado.
En algunos museos o edificios te ven luchar con la silla y los escalones y de repente, cuando ya está casi todo hecho, alguien recuerda que hay una entrada lateral de fácil acceso con silla… yo te pongo aquí lo que he encontrado, pero pregunta siempre y pide la ayuda que necesites si con ello es posible acceder.
Lleva siempre el pasaporte contigo, será la entrada a todos los monumentos.
Yo llevé (y me fue de gran utilidad) el certificado IATA de Batec traducido al chino (además de en inglés). También llevé un papel en el que un médico afirma que por mi lesión no puedo levantarme ni andar, también en inglés y en chino. Lo de no levantarme para los cacheos en los controles de los aeropuertos lo llevaban regular.
Bueno, y ahora lo interesante: ¿Qué hemos visitado por allí? Pues vamos al lío.
BEIJING (Pekín)
Empezamos nuestra visita por la PLAZA DE TIANANMEN. Para acceder a ella hay que pasar varios controles de seguridad (en nuestro caso, cinco, pero parece que hubo más al coincidir con la visita a China del presidente de EEUU). No hay prioridad para sillas de ruedas, hay que hacer la fila igual que el resto, lo único que cuando llegas a los arcos detectores de metales pasas por un lateral.
Lo registran TODO y les molestan las cosas más peregrinas, en mi caso, quisieron quitarme un tippex de cinta y tampoco les gustaban mis bolis de colores.

La plaza es enorme y totalmente accesible para recorrerla de un lado a otro. Después, para acceder desde ella a la CIUDAD PROHIBIDA hay una rampa y, aquí sí, dan paso preferente a la silla. Dentro del recinto hay rampas de acceso a los distintos patios y hasta a algún edificio. Están señalizadas pero las señales no son muy grandes y no es fácil verlo, entre la gente y la (escasa) altura de un sillero, pero ahí están.


Después paseamos por uno de los HUTONGS más famosos, Yandai Xiejie, que se puede pasear muy bien por la calzada; eso sí, lo de entrar a tiendas, restaurante o karaokes es otra cosa: la mayoría tienen escalones.
En cuanto a la GRAN MURALLA, intentamos subir en un par de sitios, (con una distancia de unos 30 Km entre uno y otro) y NO es accesible. El primero fue Gu Yong Guan y nada. Después lo intentamos en Mu Tian Yu, y ahí puedes acceder al control de pasaportes subiendo una cuesta adoquinada, te abrirán una puerta lateral accesible y desde ahí montas en una cabina de teleférico que frenan un poco cuando sube una silla (no para del todo, hay que subir en marcha). A continuación subes unas rampas imposibles y entonces, a unos 50 metros, te acercas a la base de la Muralla y hasta ahí. Yo lo hice y al final me quedé al lado de la Muralla, bajo la sombra de un árbol, esperando a que Manuel recorriera un tramo. Una vez allí emociona ver algo tan reconocible y mítico, pero si tuviera que volver, honestamente, no lo haría.

Al PALACIO DE VERANO se puede acceder a través de una verja móvil. Una vez dentro puedes acceder a todos los patios excepto el del Emperador.

La visita al TEMPLO DEL CIELO fue peculiar. En la entrada me dijeron que la handbike no era una silla de ruedas y que no podía pasar (la foto de más arriba), que tendría que pasarme a una silla manual de las que tienen por ahí. El suelo tiene empedrado y me negué, protesté, enseñé la entrada de la visita anterior al Palacio de Verano (donde sí pude pasar con mi silla y handbike), enseñé mi certificado de discapacidad, el “certificado” del médico… y la solución que encontraron fue que un chico de seguridad viniera conmigo durante toda la visita. ¿El objetivo? Que no me diera por embestir a los visitantes del Templo. Y el chaval no se separó de mí ni un instante. Dentro el empedrado es bastante molesto y no se puede acceder a las plataformas, pero sí recorrer el resto del recinto.

En la avenida peatonal WANGFUJING puedes darte una vuelta y encontrar de todo: tiendas, restaurantes…
Si la estancia en Beijing te pilla en domingo, te recomiendo que visites el PANJIAYUAN ANTIQUE MARKET, es algo diferente, único, sorprendente y accesible.

Los centros comerciales de gafas, deportes, lujo, tecnología etc. son todos accesibles. Una vez allí pregunta por lo que quieras y lo encontrarás. Lo tienen todo.
XI’AN
Los alrededores de la TORRE DE LA CAMPANA y la TORRE DEL TAMBOR son complicados de cruzar. Hay pasos subterráneos con escaleras para acceder a ellas, caminando la avenida un rato se llega a un paso en superficie. Es todo un espectáculo ver cómo las chicas y mujeres chinas se visten con trajes tradicionales y van allí a hacerse fotos y a grabar vídeos para las redes sociales. Las torres no son accesibles pero es muy bonito verlas, sobre todo con la iluminación nocturna.

Xi’an tiene una MURALLA muy bien conservada y que se puede visitar sin problemas, hay una rampa en la entrada y dentro del edificio de acceso hay un ascensor. Arriba es todo amplio, llano y cómodo. Maravilla.

El BARRIO MUSULMÁN es un hervidero de puestos de comida, tiendas, casas tradicionales donde te enseñan caligrafía, turistas… el acceso por donde lo hicimos nosotros fue algo complicado porque, como siempre, para evitar motos, tenían una barrera a unos 10-15 cm del suelo. Nosotros pudimos por un hueco que dejaba tras de sí un árbol. La alternativa era subir y bajar un escalón (de la acera).


Dentro del Barrio Musulmán está la MEZQUITA que es preciosa pero del todo inaccesible para ruedas. Yo con ayuda entré y llegué al segundo patio. Ahí me planté porque no podía con más escalones. Además los no musulmanes no pueden entrar en el interior del edificio principal de la mezquita.

Si te alejas un poco de la parte más turística del barrio, la peatonal, encontrarás sitios estupendos para comer y podrás conocer algo de la vida de barrio de Xi’an. Hay que ir por la calzada pero es bastante tranquilo.

La PAGODA DEL GANSO SALVAJE se puede visitar en silla, hay rampas y se pueden ver los distintos templos budistas que hay en su recinto. Lo que no se puede es subir a la torre ni pasear por el jardín de peonías.

Un buen plan es pasear por la CALLE SHUYUANMEN, llena de puestos de material de caligrafía tradicional, como pliegos de papel y pinceles. Y si lo tuyo no es pintar, también puedes comprar los cuadros a distintos artistas callejeros, o sellos grabados en piedra con distintas frases o palabras en chino, claro. El paseo es muy agradable y se pueden ver los puestos en la calle; entrar en las tiendas ya es otra cosa, no solo tienen escalón sino que además son demasiado estrechas para la silla.
Los GUERREROS DE TERRACOTA son increíbles y el grupo más numeroso está en el Pit 1 (la primera zona de excavación y la foto más famosa). La entrada es cómoda hasta llegar a la barandilla frente a los guerreros. Si hay mucha gente toca hacerse hueco porque en China, si se abre un hueco, se mete quien puede.
Como trabajan sobre los guerreros allí mismo, puedes ver también el proceso de restauración y reconstrucción.

En este Pit se pueden ver a los guerreros desde los laterales, PERO para acceder encontrarás un buen tramo de escaleras (unas 10-15). A mí me los bajaron y pude ver a los guerreros algo más de cerca y desde otros ángulos. Para salir, de nuevo, un tramos de unas 7-8 escaleras que me ayudaron a salvar.

Los Pits 2 y 3 son más pequeños y accesibles, menos espectaculares, pero no menos interesantes que el 1.


Hasta aquí la primera parte de este apasionante viaje por China.
Post escrito por Cristina



