Descubriendo Zaragoza en scooter

Llegamos a Zaragoza desde Barcelona y nos hospedamos en el hotel Eurostar de Zaragoza, que está en la misma estación de Delicias.
Nuestra estancia en Zaragoza fue de un solo día pero le supimos sacar el máximo partido.
Palacio de la Aljafería
Casi en la puerta de la estación de Delicias, está el bus 34, que para al lado del Palacio de la Aljafería.
El palacio es gratuito para personas con discapacidad.
Es accesible y tiene baño adaptado.
Sólo hay un par de salas que no son accesibles.
Os pongo lo que pone en la página del Ayuntamiento de Zaragoza sobre el Palacio:
«Está considerado como una de las cimas del arte hispanomusulmán, junto con la Alhambra de Granada y la Mezquita de Córdoba. Y es el palacio islámico situado más al norte de Europa, además de ser el más lujoso y mejor conservado de la época de Taifas.
El «Palacio de la Alegría» fue construido como quinta de recreo de los reyes de Taifas fuera de la ciudad musulmana, entre huertas y acequias.
¿Conocéis la ópera «Il Trovatore» de Giuseppe Verdi? La trama se situa en la Torre del Trovador del palacio, la parte más antigua del mismo.
Además de albergar tres palacios: Palacio taifal de Al-Muqtadir, Palacio de Pedro IV y el Palacio de los Reyes Católicos fue también Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.
¡Y su Arte Mudéjar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001!»
Es una maravilla que no os podéis perder. El personal del Palacio De La Aljafería fue muy amable.
Os dejo las fotos que hice para que os animéis a visitarlo.
Callejeando por Zaragoza
Aunque sólo hemos estado un día, nos ha cundido mucho.
Después de visitar el Palacio de la Aljafería, fuimos al centro y estuvimos viendo la Basílica del Pilar, el puente de piedra sobre el Ebro, el Teatro Romano, la Seo, las Murallas Romanas, el Arco del Deán…


También tomamos algo en la zona del Tubo de Zaragoza. Nos recomendaron el champiñón del bar «El Champi» y las croquetas de «La Taberna de Doña Casta». Todo buenísimo. Y, por supuesto, comimos migas en La Miguería. Quiero darles las gracias porque me dejaron cargar el scooter mientras comíamos. Tienen un menú económico y riquísimo, y hay migas con un montón de cosas.

Y aquí acaba la visita a Zaragoza.
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