DESCUBRE GRECIA EN SILLA DE RUEDAS

Cuando pensamos ir a Grecia no creí que fuera a ser nada fácil. Pensaba que sí, el mundo se va poco a poco adaptando a nuestras sillas de ruedas, pero seguro que los griegos de la edad antigua no pensaron en ellas ni un poquito.
Y bueno, pues no ha sido tan difícil. Hay monumentos inaccesibles, claro, pero otros muchos, con un poco de voluntad, otro poco de ayuda y una handbike (en mi caso viajé con mi Batec mobility), se han podido visitar casi casi como si fuéramos bípedos (y disfrutar, incluso más).
Te cuento: nosotros organizamos el viaje con la agencia www.somewhereweknow.com . Julia no sólo nos ayudó a organizarlo todo antes, también nos ayudó con los inconvenientes que fuimos encontrando en el camino.
La entrada a los museos y sitios arqueológicos es gratuita para el sillero y su acompañante. Normalmente piden la tarjeta de discapacidad.
PELOPONESO
Empezamos el viaje alquilando un coche (no adaptado) para recorrer parte del Peloponeso. Los griegos conducen bien. Las carreteras son buenas, con muchos peajes, eso sí. Si vas a alquilar, no olvides la tarjeta de estacionamiento PMR, hay bastantes sitios disponibles.
CORINTO
Pasamos al Peloponeso desde Atenas por el Itsmo de CORINTO, donde está el Canal de Corinto, un tajo vertical impresionante. Los dos lados del puente sobre el Canal se pueden recorrer con silla de ruedas, y hay un paso de cebra con rebaje para pasar de un lado a otro. Merece la pena la visita.

También allí se puede visitar Ancient Corinto, el sitio arqueológico. Tiene plaza de aparcamiento para PMR, El terreno en el yacimiento es duro y se puede recorrer con handbike. El museo es accesible y muy interesante: muchas piezas bien expuestas y explicadas.


EPIDAURO
Siguiente parada, EPIDAURO. Aquí el museo tiene 2 escalones para pasar a la primera sala, después 4 para bajar a la segunda y no merece la pena el esfuerzo. Una decepción. En cambio al teatro, que está muy bien conservado, sí se puede llegar con la silla, dando una vuelta por la carretera que sale del mismo punto que las escaleras. Sólo se puede acceder a la arena, no a las gradas, pero es algo único. Después se puede visitar el sitio arqueológico, excepto algún escalón, lo demás es bastante accesible y muy interesante.
Consejo: Si vas a dormir en algún pueblo del Peloponeso, puedes evitar las hordas de turistas que lo visitan en excursiones de un día yendo a alguno de los sitios después de comer, a esa hora ya están en retirada y puede que tengas los monumentos para ti solo.


NAPFLIO
Pernoctamos en NAPFLIO, un pueblo costero muy bonito. Tiene una zona central, con la plaza y aledaños, accesible (las calles, porque muchos de los comercios tienen escalón). Los restaurantes tienen terraza accesible también. En el resto del pueblo no hay rebajes y hay que circular por la calzada. Los conductores griegos son pacientes con las sillas de ruedas y no tuve sensación de peligro.
MICENAS
Desde allí fuimos a MICENAS. Con la silla pasas la puerta al sitio arqueológico después de una gran cuesta y te aparcas a un lado porque ya no se puede acceder a nada más. El museo sí es accesible e interesante, aunque la auténtica máscara de Agamenón está en Atenas.


NEMEA
En el sitio arqueológico de NEMEA, sí se puede llegar hasta el Templo de Zeus por una pasarela. Solo hay un problema: es estrecha y hay que desenganchar la handbike para dar la vuelta. El museo también es accesible. Para visitar el Estadio hay que coger el coche de nuevo. Se puede acceder a pie de pista a través de un túnel que sale de las ruinas del Apoditerio o vestuario de los atletas. También se puede caminar el perímetro subiendo una cuesta y siguiendo un camino. Yo subí con ayuda y esfuerzo y tuve que parar porque el camino se estrechaba y no podía continuar. Te dejo una foto de la vista, por si te apetece.




Dejamos el Peloponeso por el Puente de Patras, eso sí, pagando un peaje de 14,50 euros, y volvimos al continente.
De camino a Delfos y Atenas pasamos por un par de sitios con mucho encanto.
GRECIA CONTINENTAL
NAFPAKOS
Primero, NAFPAKOS, una pequeña ciudad con un puerto veneciano precioso. Allí encontrarás una estatua de Miguel de Cervantes, y es que estás nada menos que ¡¡en la mismísima Lepanto!!. Se puede visitar el puerto y comer o tomar un café en una de sus terrazas.

GALAXIDI
Y GALAXIDI, un pueblo precioso con algunas cuestas imposibles sin handbike. La iglesia de San Nicolás tiene una rampa de acceso. Si la pillas abierta no te pierdas su iconostasio de madera de nogal, es algo único. Su puerto es también un sitio muy agradable para pasear y tomar algo disfrutando de la vista y la tranquilidad.

DELFOS
El sitio arqueológico de Delfos está situado en el Monte Parnaso, en un entorno natural impresionante. Hay un vehículo que lleva a los silleros al Templo de Apolo, pero normalmente no funciona. ¿qué ocurre? Que si hay un vehículo, hay un camino por el que seguramente se pueda llegar en silla. Julia, de la agencia de viajes, contactó con las autoridades locales y pudimos quedar con un señor que nos abrió la entrada norte (esta entrada se llama “Pili Sikelianou” o “Ano Isodos Stadiou”) y pudimos rodar hasta el templo. Una vez allí yo me quedé y Manuel pudo subir al teatro y el estadio y bajar al Tesoro de los Atenienses.


El Museo es accesible por una rampa que hay antes de llegar a la escalera de la puerta principal y luego con un ascensor. Todas las salas son accesibles excepto una, la penúltima, donde está la estatua de Antinoo (si has leído “Memorias de Adriano” seguro que este nombre te suena). A la última sala, donde está El Auriga, se puede acceder por una rampa (y desde ahí asomarse y ver casi todo lo de la sala anterior, casi). Los vigilantes suelen estar pendientes y lo ponen bastante fácil.


ARACHOVA
Cerca de Delfos está ARACHOVA, un pueblito con una estación de esquí. Aquí comimos fenomenal y con unas vistas preciosas; eso sí, accesible, lo que se dice accesible con silla, poco. Ni las aceras ni los comercios lo son, la verdad. Necesitarás ayuda.
Hasta aquí la primera parte de este viaje descubriendo Grecia en silla de ruedas, escrito por nuestra colaboradora Cristina.






