Rodando por Chile: Santiago, Atacama y Patagonia (parte 1)

Chile es un país sugerente, diferente, rico, grande. Nosotros montamos el viaje pensando en, además de visitar Santiago, disfrutar de la naturaleza más extrema: el Desierto de Atacama y la Patagonia.
Y la naturaleza no es accesible, si vas con silla de ruedas, necesitarás doble ayuda: una handbike (en mi caso viajé con mi Batec mobility) y ayuda física (en mi caso, mi marido, Manuel y de vez en cuando alguna que otra mano amiga).
En este post quiero contarte qué lugares he visitado, qué dificultades encontré y cómo pudimos (o no) solucionarlas. Si tienes ganas de visitar este país espero poder ayudarte a hacerlo.
Vamos al lío con los aspectos más generales del viaje:
Nosotros lo organizamos con una agencia chilena, https://protrip.travel No son especialistas en turismo adaptado pero Patricio se remangó y no sólo nos ayudó a confeccionar el itinerario y localizar vehículos y hoteles accesibles, sino que durante el viaje estuvo disponible con alguna que otra complicación: como cuando perdimos un vuelo por retraso en el vuelo anterior y nos ayudó con el tema de billetes y cambio de hotel y coche de alquiler. No se lo agradeceremos bastante.
El vuelo a Santiago de Chile directo desde Madrid dura alrededor de 14 horas, así, de aperitivo. Por eso te recomiendo quedarte 1-2 días allí, para aclimatarte, superar el jet-lag y además conocerla, claro.
Llévate la tarjeta de discapacidad y el DNI: en muchos sitios la entrada es gratuita con ellos.
Si vas a Atacama y usas cojín de aire, necesitarás llevar un inflador. Con la altura disminuye la presión atmosférica y el aire del cojín se expande, es decir, se infla más, por lo que habrá que soltar un poco. Al bajar ocurrirá lo contrario y habrá que inflar de nuevo.
Una vez en Chile, hemos utilizado varios medios de transporte:
- Coche con conductor: lo más cómodo, pero claro, también lo más caro.
- Coche de alquiler: aquí conduce el bípedo, no hemos intentado buscar un coche adaptado, pero dudo mucho que sea posible.
- Ferry al/en archipiélago de Chiloé: Metes el coche y ahí te quedas, porque sólo se sube a cubierta por unas escaleras. De todas formas, el trayecto dura poco.
- Vuelos internos: los problemas de siempre: cuánto pesa y ocupa la silla, si la batería es seca o no… Y varios problemas nuevos:
- El servicio de ayuda a PMR en los aeropuertos chilenos es algo de otro planeta. Las sillas de pasillo las tienen en todos los aviones. Cuando llegas con tu silla a la puerta de embarque la tripulación y la persona de apoyo del aeropuerto te miran y te preguntan cómo pueden ayudarte. No saben cómo pasarte de una silla a otra, cómo subir el escalón de entrada al avión, cómo trasladarte o pasarte al asiento. La persona de ayuda del aeropuerto empuja la silla y la azafata del vuelo te sujeta las piernas. A mí me ayudaba a pasarme Manuel y les decíamos a cada uno lo que necesitábamos de ellos. Yo tengo una lesión D6, manejo bien los brazos y peso poco. No sé cómo lo hacen en casos más complicados.
- En el mostrador de facturación hay que rellenar y firmar 3 copias de una autorización a viajar con mercancía peligrosa. (adjunto foto). La pedirán en el control de equipajes. También allí prepararán unas hojas con la información sobre la batería para entregar al comandante de la nave. Ellos se encargan de dársela, no tengo una copia de ejemplo para mostraros.

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- La información sobre la batería la pedirán, primero, en el mostrador de facturación para preparar la documentación que os comento en el punto anterior. En el control de equipajes, el personal de DGAC (Dirección General de Aeronáutica Civil) la requerirá también para comprobarla, buscarla en el manual de procedimientos y compararla con la información de la batería (etiquetas, etc)
- La aerolínea Sky, además, solicita que rellenes un formulario de información médica con tus necesidades. No sé muy bien para qué, pero lo piden. Aquí puedes encontrarlo: https://sky-cms-prod.s3.amazonaws.com/Formulario_MEDIF_SKY_persona_con_discapacidad_y_condiciones_especiales_c768483bd7.pdf
- Yo viajé con Sky y con Latam y el servicio es parecido en ambas. El problema de Sky es que tiene menos vuelos y si pierdes uno, como nos pasó a nosotros, las posibilidades de cambio son mucho menores. Por lo demás, en nuestra experiencia, no hay diferencia.
- El aeropuerto de Puerto Natales es pequeño y no tiene fingers (pasarelas de acceso) ni plataformas elevadoras al/del avión, así que me bajaron y subieron entre dos chicos por las escaleras, en la silla de pasillo. Una opción para evitarlo puede ser Punta Arenas, preguntad antes de ir.
- Cada aeropuerto, cada aerolínea y cada persona que tengas enfrente es un mundo. Unas veces no vale lo anterior, otras te preguntan qué se hizo en el aeropuerto de salida y entonces se hace lo mismo… Nosotros conseguimos llevar nuestra silla y batec (juntas) hasta la puerta de embarque en todos los aeropuertos excepto al salir de Puerto Natales, donde nos pidieron por favor que la entregáramos antes para que les diera tiempo a amarrarla con seguridad. También nos la entregaron en la puerta del avión en todos los vuelos excepto en la última llegada a Santiago, donde en servicio de tierra dijeron que pesaba mucho y la mandaban a la cinta y la tripulación del avión no ayudó en absoluto. Aparte de eso, costó mucho esfuerzo de explicar y convencer, pero se consiguió y la gente fue siempre muy muy amable.

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- Resumiendo: hay que ir a los aeropuertos con tiempo y cargados de paciencia.
- Transporte público en Santiago de Chile: el metro es accesible, hay ascensores en todas las estaciones. Los autobuses urbanos también son accesibles, aunque el espacio reservado es pequeño y cabe sólo la silla (la handbike enganchada, no). La rampa es manual y la manejas tú, tu acompañante o un viajero que se preste (que lo hacen), el conductor no se mueve del sitio. Hay que comprar una tarjeta de transporte y cargarla.

Hoteles
Hoteles, hay de todo. Es importante tener en cuenta que cuando dicen que el baño tiene tina (bañera) y ducha, no siempre es que tengan ambas cosas, sino que la ducha es una alcachofa que está dentro de la tina. Si esa opción no te viene bien, mejor asegúrate de que no es así.
La accesibilidad es rebuscada: entradas por rampas traseras, duchas con escalón, bañeras más bajas ¿?. Pero tengo que decir que, en el hotel de Castro, después de quejarnos, compraron una tabla para la bañera. En el de Puerto Varas les enseñamos la foto de la tabla (después de quejarnos, por supuesto) y al día siguiente teníamos una silla de ducha. En el de Torres del Paine, de nuevo, después de queja y foto, al día siguiente teníamos una tabla de bañera. No es perfecto, pero la disposición es buena.
Y una vez, situados, vamos con lo mejor: el ITINERARIO:
SANTIAGO DE CHILE
Santiago es una ciudad cómoda, con rebajes en la mayoría de las aceras. ¿Un pero? Que los rebajes los hacen pequeños en una esquina y hay que encontrar el hueco. Además, los conductores santiaguinos en los semáforos avanzan hasta que no pueden más y a veces no dejan espacio en la calzada para cruzar. Toda una aventura.
En la Plaza de Armas está la catedral, que es accesible en silla de ruedas.
La Casa de la Moneda tiene un tour guiado que hay que contratar en su web con antelación. Yo no lo hice y no pude visitarla, aunque me aseguraron que sí es accesible.
El Museo Chileno de Arte Precolombino es un edificio accesible y muy interesante.

El centro de la ciudad en general, con calles como Bandera, que es peatonal, es muy agradable y fácil de pasear.
También barrios más populares como Providencia, con sus comercios, sus cafeterías, y sus centros comerciales, algunos como el MUT más moderno y accesible, otros como la Galería Drugstore, con algunas escaleras en la parte interior, pero con locales exteriores muy recomendables, como la librería Takk (cuyo propietario es un español encantador) o la heladería Sebastián (si podéis probar su helado de lúcuma no dejéis de hacerlo).
Y si os gustan los mercados, podéis visitar el Mercado Vega Central y probar en los puestos de comida una cazuela de vacuno, por ejemplo. No confundir con el Mercado Central, que es más turístico, aunque merece la pena echarle un vistazo, sobre todo a las pescaderías. Ambos son accesibles con silla, sin problema.
Nosotros subimos al Cerro de Santa Lucía, con el Castillo Hidalgo arriba. No es cómodo. No estaba abierto y la vista no es gran cosa.
Desde Santiago, a unos 100Km (el tiempo depende del tráfico) está el Cajón del Maipo y ahí el Embalse El Yeso. El paisaje es espectacular. Te puedes dar una vuelta (y varias) con la silla sin problemas. Nosotros además hicimos allí un picnic.

Hasta aquí esta primera parte del esta aventura por Chile.
Post escrito por Cristina



