Ruta en handbiek hibrido de Bruselas a Brujas (parte 2)

Continuamos con la segunda parte del viaje de Joaquim y su pareja de Amberes a Brujas en handbike.
Cuarta etapa
A la mañana siguiente y plenamente recuperados de la tarde de turisteo en la ciudad y del recorrido que acortamos en la etapa anterior gracias al tren, nos ponemos en marcha hacia Brujas. En este caso si que fuimos a realizar todo el recorrido de 52 km previsto, y lo cierto es que disfrutamos de cada metro del recorrido.
Esta parte de Flandes, entre dos de sus principales ciudades, combina a la perfección zona rural de primer nivel económico con zonas urbanas modernas y barrios medievales perfectamente conservados. Todo ello en medio de un paisaje infinitamente verde y rodeado primero de ríos y canales y ya por fin el mar, al que no llegamos a ir pero ni falta que hice para sentirse rodeado de naturaleza en el centro de Europa.
El camino nos sorprendía constantemente con casas rurales modernas por todos lados, con sus coches eléctricos último modelo en la puerta y el tractor para trabajar el campo al lado. Todas con su jardín decorado de todas las maneras imaginables y con su arquitectura propia, tan distintas las unas de las otras como lo son todas de la arquitectura de los centros de las ciudades de Flandes. Otra gran distracción que tienes en el viaje al lado de los ríos y canales son la multitud de barcos, barcas, barquitas y barcazas, de todos los colores y tamaños, y dada la proximidad del mar y la multitud de puertos que se ven en las
localidades de todo el recorrido seguro que en un momento se presentan en el mar del Norte si el clima se lo permite, lo dicho el que se aburre aquí es porque quiere.

Sin tiempo para verlo y disfrutarlo todo, nos presentamos a las afueras de la Joya
de la Corona de Flandes, la ciudad de Brujas. Y bien merecida tiene su fama, el centro histórico con su magnifico campanario (Belfort) al que se puede ascender para contemplar hermosas vistas de toda la ciudad (ojo, no está adaptado y tiene 366 escalones!!), los canales que se pueden recorrer en barcos de paseo mientras el guía te va narrando la historia de la ciudad, el barrio de la Bolsa, sus encantadoras callejuelas (adoquinadas) son solo alguno de los atractivos que tiene.

Y como no, siendo Bélgica uno de los mayores productores de chocolate no dejéis de disfrutar de este fantástico alimento en una de las muchas tiendas dedicadas al mismo. En todas las ciudades vimos la que parece ser la marca que tiene mayor expansión en el país y cuyo nombre resulta una elección curiosa Leónidas, nombre de origen griego nacionalidad de su fundador hace un siglo. La más famosa y reconocida de las marcas Godiva no tiene tiendas propias o al menos no vimos ninguna.
Por cierto, tuvimos una agradable sorpresa visitando la Grote Markt (plaza principal) y es que puerta con puerta al bonito Belfort existe un Museo íntegramente dedicado a la obra de la figura internacional del artista ampurdanés Salvador Dalí.

Recorriendo la ciudad en bici para andar lo justo, fuimos descubriendo rincones agradables, gozando del ambiente veraniego e incluso coincidimos con un festival de música actual con escenarios aquí y allá. Se nota que les gusta disfrutar de la calle los meses de clima más agradable que sólo deben tener en verano, porque a la que se nubla la temperatura refresca rápido.
Es recomendable llevar candado para atar las bicis, aunque es cierto que vimos muchas de ellas aparcadas sin atar, preferimos no arriesgar nuestro esencial medio de transporte y dejarlas siempre bien sujetas allá donde no molestaran, cosa que a veces es difícil por la cantidad de ellas que hay estacionadas.
Con esta visita a Brujas dábamos fin a la ruta que nos establecida por la agencia,
pero como el viaje hasta en coche a Bélgica es muy largo, y nunca se sabe cuándo
puede uno volver por aquellas tierras, aprovechamos para alargar la visita a
Amberes un par de noches.
Amberes
Y desde luego que valió la pena. Es una ciudad también monumental, como las antes visitadas, pero además tiene una colonia judía muy extensa y visible, dedicada al negocio del diamante, que junto con el ambiente cosmopolita que irradia la diferencia del resto. Tiene además una zona portuaria comercial y un puerto deportivo a la orilla del rio Escalda (Scheldt) en su barrio marinero muy bien acondicionado y plagado de comercios y restaurantes.
Resultó además que coincidimos con un gran ambiente festivo porque se
celebraba justo ese fin de semana el día del Orgullo de Amberes y pudimos
disfrutar de la caravana multicolor y música de todo tipo. Y como encima era
sábado, día de la semana festivo para los judíos, también pudimos observar las galas
que estos lucen para celebrarlo, no tan coloridas, pero sí con enormes sombreros
peludos que portan ellos para engalanarse.

Es muy aconsejable acceder al Museo Ann de Stroom (MAS) situado en el puerto y
cuya visita es gratis. Este bonito edifico, de unas diez plantas, ofrece unas vistas
fabulosas sobre la ciudad, que van mejorando a medida que vas subiendo por las
escaleras mecánicas hasta llegar a la azotea, aquí tuve que subir cogido a la
barandilla un par de tramos de escaleras, ya que no hay ascensor hasta arriba del
todo, pero merece y mucho la pena.

No dejar tampoco de visitar la Estación Central que tiene poco que envidiar a la
Gran Central de Nueva York, diría que es hasta más monumental y todo aunque
esta debe tener muchas menos líneas circulando por sus tripas.

Como todas las otras ciudades, Amberes también está muy bien acondicionada
para circular en bici, aunque esta tiene algunos repechos que hay que ir
sorteando.
Y con esto terminamos el recorrido por Bélgica e iniciamos el largo camino de
vuelta a casa contentos y felices con las experiencias vividas que he intentado
transmitir un poco con estas líneas.
Solo deciros que, si os gusta andar en bici todo el rato, este es el lugar donde
perderse con ella.

Post escrito por Joaquim.
Recuerda la primera parte de este viaje en RUTA EN HANDBIKE HIBRIDO DE BRUSELAS A BRUJAS (parte 1)



